7/12/08

L'homenatge de Ramón Rodríguez

Uns records entranyables...


En el verano de 1983 ¡veinticinco años ya¡ conseguí convencer a Brossa para que presentase en Avilés una exposición de sus poemas objeto y poemas visuales. No fue difícil convencerle porque, en sus propias palabras, así podría regresar a un lugar donde ya había estado durante los últimos estertores de la guerra civil; la realidad era que en donde había estado era en Segovia, apenas 500 kilómetros más al sur, algo que a él le traía sin cuidado. Otro tanto pasó cuando tras comer una suculenta fabada nos sugirió ir a tomar el café a la casa de Chillida, en San Sebastián, y volver a tiempo para un acto público un par de horas después ¡ida y vuelta otros 800 kilómetros de nada¡

Despistes geográficos aparte, Brossa dejó en Avilés y en Asturias una huella imborrable en artistas de toda condición –como se pudo comprobar tras el paso del tiempo- anécdotas de todo tipo y una curiosa y respetuosa relación con el poeta Luis Rosales con el que coincidía en el jurado de un premio de poesía. Y a mí me regaló un facsímil, prologado por él, del libro del mago Pablo Minguet “Juegos de manos o sea arte de hacer diabluras”. Nunca he intentado ninguno de los trucos, pero sí que he seguido creyendo a pies juntillas, como Brossa nos proponía en el preámbulo del librito, que la magia es “otro nombre de la poesía”.

Para Brossa, con el que coincidí después bastantes veces en Barcelona y con el que disfruté de las más surrealistas situaciones siempre provocadas por él, he creado dos imágenes, una por cada lustro de su ausencia, en las que he volcado todo el amor que le tenía y que aún le profeso.



Ramón Rodríguez, artista plàstic, Avilés
Moltes gràcies, Ramón, pel teu interés i la teva col·laboració!

2 comentaris:

vpamies ha dit...

Ramón, ara les distàncies, amb Internet, ja no existeixen. Segur que Brossa ho hagués sabut aprofitar!

Gràcies per participar!

Ramón Rodríguez ha dit...

Gracias Victor; no podía menos que participar.Mejor dicho, debía participar Brossa se merece esto y mucho más. Lo recuerdo en los momentos buenos y en los menos buenos, pero siempre dispuesto a transmitirnos su "magia"; unas veces en los antros del Paralelo, en ocasiones en los más sublimes espacios artísticos, las más de las veces en su increible sencillez: "ya tengo una chaqueta, para que quiero tener otra". Brossa, siempre Brossa.